Buenas tardes a todos. Antes de decir nada más, me gustaría dar las gracias a Abi. Dirigir un colegio no es tarea fácil, y gran parte de lo que hace una directora ocurre en silencio, tras bambalinas. Abi ha dado mucho de su tiempo, energía y cariño a BMS, situando siempre al niño en el centro de cada decisión y cada conversación, y apoyando a la comunidad en general con gran cuidado. Cualquiera que haya trabajado con ella conoce la profundidad de su compromiso con este colegio.
Abi, gracias por todo lo que has dado a BMS. Te deseamos toda la felicidad en tu próxima etapa.
Como muchos ya sabéis, a partir de septiembre asumiré el cargo de Directora del Colegio. Me siento muy honrada de hacerlo, y muy consciente de la responsabilidad que conlleva.
BMS ha sido una parte muy importante de mi vida durante los últimos tres años. Aquí he crecido como educadora, he aprendido junto a compañeros comprometidos, y he tenido el privilegio de conocer a tantos niños y familias maravillosos. Me siento muy agradecida de continuar este camino en un colegio donde el niño está verdaderamente en el centro de todo.
Una de las cosas que más valoro de un ambiente Montessori es la forma en que vemos a los niños: no como personas a las que moldeamos, sino como individuos a los que observamos y apoyamos, y en los que confiamos.
Ese mismo principio se extiende al hogar y al colegio. Es una colaboración basada en la confianza y el respeto hacia el niño. Confianza en que nuestra comunicación se basa en la observación, en que siempre nos centramos en el desarrollo del niño, y en que, incluso en los momentos difíciles, trabajamos juntos.
Durante mi tiempo en BMS, he aprendido mucho de los propios niños.
Nos habéis enseñado paciencia y humildad. Nos recordáis a diario que sois capaces, y a menudo nos sorprende lo que podéis lograr.
Lo que hace especial a BMS es su gente: niños curiosos e independientes, personal que observa y guía, y familias que confían en el camino y caminan junto a nosotros.
Al mirar hacia el futuro, me siento muy positiva respecto al futuro de BMS, no porque todo sea perfecto, sino porque los cimientos son sólidos: confianza, respeto por el niño y una creencia compartida en su potencial.
Espero fortalecer la conexión entre el hogar y el colegio, y asegurar que la comunicación siga siendo abierta, respetuosa y basada en la comprensión mutua.
Y, sobre todo, que cada niño siga sintiéndose visto, valorado y apoyado.
Gracias por vuestra confianza, y por hacer de BMS una comunidad Montessori tan especial.