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Grandes pasos en Nido

19 de junio de 2026 por
Grandes pasos en Nido
Abigail Hatto

Queremos aprovechar esta última circular para reflexionar sobre todo el progreso que vuestros pequeños han hecho durante el último año. Algunos de ellos llegaron a Nido gateando y ahora dan sus primeros pasos con confianza. Algunos empezaron balbuceando y ahora dicen sus primeras palabras. Además de estos grandes avances en el movimiento y la comunicación, también se les ha introducido en los valores fundamentales de una educación Montessori.

En Nido enseñamos a los niños los fundamentos Montessori que perdurarán a lo largo de toda su vida académica. Los hemos acompañado en su primera experiencia de un entorno escolar, ayudándoles a adaptarse y crecer con confianza y seguridad. Nos alegra enormemente ver lo felices y cómodos que se sienten los niños en el ambiente de Nido. Una primera experiencia escolar positiva y alegre ayuda a crear una base sólida para el aprendizaje futuro, y su primer año en BMS ha sido todo un éxito.

Los niños pequeños son como pequeños científicos: aprenden explorando y probando cómo funcionan las cosas mediante el ensayo y el error. La mayoría de los alumnos de Nido llegaron con muchas ganas de descubrir su entorno a través del movimiento y las experiencias sensoriales. Han desarrollado su concentración, coordinación e independencia, aprendiendo a trabajar con materiales sobre alfombras, a llevar bandejas con cuidado y a implicarse con propósito en las actividades. A medida que aumentan sus habilidades lingüísticas, también lo hace su capacidad para comunicar sus necesidades e intereses y para usar sus manos al manipular los materiales.

Estamos muy orgullosos de nuestros pequeños de Nido y de todo lo que han logrado este año. Han adoptado rutinas diarias y prácticas Montessori como trabajar de forma independiente, respetar a los demás y esperar su turno para trabajar con los materiales. Han asumido pequeñas responsabilidades en el cuidado de sí mismos y de su entorno, como preparar un tentempié cuando tienen hambre o recoger cuando terminan una actividad. Estos hábitos fomentan la independencia, la confianza y el respeto, cualidades que seguirán beneficiándoles a lo largo de toda su vida.