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Paz

1 de abril de 2026 por
Paz
Abigail Hatto

En nuestro colegio, la paz es algo que buscamos practicar en las interacciones cotidianas, no solo algo de lo que hablamos. Guiados por los principios Montessori, trabajamos para crear un ambiente donde los niños se sientan respetados, escuchados y capaces de convertirse en personas independientes y reflexivas.

La Comunicación No Violenta, desarrollada por el psicólogo Marshall B. Rosenberg, nos ofrece una forma sencilla de abordar las conversaciones con más claridad y menos reactividad. En lugar de saltar al juicio o a la culpa, intentamos centrarnos en lo que realmente está pasando, en cómo nos sentimos y en qué necesitamos.

En un ambiente Montessori, se anima a los niños a desarrollar tanto la independencia como la responsabilidad. Esto incluye cómo se relacionan con los demás. Los profesores apoyan a los niños como guías, ayudándoles a resolver los desacuerdos en lugar de intervenir inmediatamente para solucionarlos. Esto da a los niños la oportunidad de practicar la resolución de problemas y de asumir la responsabilidad de sus acciones.

Por supuesto, los desacuerdos y los malentendidos son una parte normal de formar parte de una comunidad. No son algo que haya que evitar, sino algo que hay que trabajar. Con apoyo, los niños aprenden a expresarse con más claridad y a entender que otras personas pueden ver las cosas de forma diferente.

La Comunicación No Violenta puede ayudar con esto. Nos anima a observar lo que está sucediendo sin juzgar, a nombrar nuestros sentimientos, a pensar en la necesidad que hay detrás de esos sentimientos, y a hacer peticiones claras y respetuosas. Por ejemplo, en lugar de decir "Me has quitado mi trabajo", un niño podría decir "Me siento disgustado porque necesito terminar mi actividad. ¿Me lo devuelves cuando termines?"

Algunas formas prácticas de apoyar esto en casa y en el colegio incluyen:

  • Dar a los niños tiempo para calmarse antes de responder a una situación
  • Animarles a usar frases sencillas en primera persona, como "Me siento…" o "Necesito…"
  • Modelar un lenguaje calmado y respetuoso, incluso cuando las cosas no salen según lo previsto
  • Escuchar sin interrumpir, para que los niños se sientan escuchados antes de responder
  • Ayudar a los niños a nombrar sus sentimientos, especialmente cuando les cuesta hacerlo

El ambiente preparado en Montessori también apoya este enfoque. Un espacio tranquilo y ordenado ayuda a los niños a sentirse asentados y concentrados, mientras que las lecciones de gracia y cortesía les dan las herramientas para interactuar con respeto con los demás en situaciones cotidianas.

La educación para la paz forma parte de la vida diaria en un aula Montessori. Se manifiesta en cómo nos hablamos, en cómo gestionamos los conflictos, y en cómo nos apoyamos unos a otros para aprender y crecer. No se trata de evitar los desacuerdos, sino de aprender a gestionarlos de forma respetuosa y constructiva.

Al continuar modelando y practicando estos enfoques, ayudamos a los niños a desarrollar las habilidades que necesitan para comunicarse con claridad, escuchar bien y asumir la responsabilidad de sus acciones. Son habilidades que les ayudan no solo en el colegio, sino en la vida.