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Del «yo» al «nosotros»: vida social y autorregulación en Nido

23 de octubre de 2026 por
Del «yo» al «nosotros»: vida social y autorregulación en Nido
Romina Benke, Nido Guide

Octubre ha sido un mes de emociones intensas y momentos preciosos en Nido. A medida que los más pequeños se sienten cada vez más como en casa, ha empezado a ocurrir algo maravilloso. Se están descubriendo unos a otros y, como hemos visto, descubrirse unos a otros y aprender a gestionar las emociones intensas van de la mano. Aquí tenéis una muestra de lo que he ido viendo.

Del «yo» al «nosotros»

A esta edad, el juego social empieza uno al lado del otro. Primero los niños juegan uno junto al otro, observando y aprendiendo, y poco a poco empiezan a jugar juntos. Este mes lo he visto por todas partes: dos niños pasándose objetos alrededor del tobogán de madera y riéndose juntos, un pequeño enseñando a un amigo cómo funciona el circuito de pelotas, una niña que ve a sus amigas en la mesa de preparación de alimentos y decide unirse cogiendo su propia bandeja. En estos pequeños momentos es donde la amistad y la empatía empiezan, en silencio.

Dos niños de Nido explorando juntos un puzle

Cuando aparecen los conflictos

Quizá esto os sorprenda: «el conflicto es una buena señal». Cuando los niños se sienten seguros y cómodos, sale más de quiénes son, incluido el «¡mío!», no querer compartir, la frustración y, a veces, llantos muy fuertes. En casa puede ser un reto, pero nos indica que confían lo suficiente en su entorno para ser ellos mismos. Entre 1 y 2 años, no es que sean «difíciles»: tienen emociones intensas y todavía muy pocas herramientas para gestionarlas. La autorregulación no es algo con lo que nazcan los niños. Se aprende con la experiencia y, sobre todo, a través de nosotros, tomando prestada nuestra calma hasta que desarrollan la suya.

Cómo les acompañamos en Nido

  • Ponemos nombre a la emoción. «Estás enfadado, querías ese.» Sentirse comprendido suele ser el primer paso para calmarse.
  • Mantenemos la calma y hablamos bajito. Nuestra calma se convierte en su modelo.
  • No forzamos a compartir. A esta edad, el «mío» forma parte de entender qué les pertenece. Lo reconocemos, esperamos y dejamos que el respeto de los turnos crezca de forma natural.
  • Ofrecemos alternativas. Una palabra, un gesto u otro material, para que tengan herramientas más allá de llorar o gritar.
  • Observamos antes de intervenir. A menudo, si les damos un poco de tiempo y espacio, encuentran su propia solución.
  • Ofrecemos cercanía sin correr a solucionarlo. Nuestra presencia es lo que les ayuda a calmarse.

Niños de Nido jugando junto al tobogán

Consejos para casa

Algunas ideas sencillas que marcan una gran diferencia:

  • Poned palabras a las emociones a lo largo del día, con frases cortas y claras: «Estás triste», «Estás emocionado», «Estás frustrado».
  • Primero, mantened la calma. Respirad antes de responder. Vuestra calma es la herramienta más poderosa que tenéis.
  • Poned límites claros y amables. «No te voy a dejar pegar. Puedes patalear.» Firmes y cálidos a la vez.
  • Dadles la oportunidad de intentarlo antes de intervenir en pequeños conflictos con hermanos o amigos. Unos segundos de paciencia os pueden mostrar lo capaces que son.
  • Celebrad los momentos de calma: «Estabas molesto y te has mantenido tranquilo».
  • Mantened rutinas previsibles. Saber qué viene después les ayuda a sentirse seguros, y un niño que se siente seguro se regula con más facilidad.

Mi recomendación

Un libro y un pódcast. Si queréis leer o escuchar más sobre esta etapa, os recomiendo el libro de Janet Lansbury No Bad Kids: Toddler Discipline Without Shame, una guía cálida y práctica para poner límites con respeto y empatía. Es fácil de leer, claro y con muy buenos ejemplos fáciles de poner en práctica. Si no tenéis tiempo para un libro, escuchad su pódcast Unruffled, lleno de situaciones reales con niños pequeños, como compartir, las rabietas y las emociones intensas.

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