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Un cuento para leer juntos

Margaret Mead,
la exploradora que aprendió de los niños.

La historia de su vida y de sus grandes ideas, escrita para que mayores y pequeños la lean juntos, capítulo a capítulo.

Ilustración: Margaret Mead sentada en una estera tejida con niños de todo el mundo, escribiendo en su cuaderno mientras ellos le enseñan sus dibujos, con el océano y una canoa detrás.
Retrato ilustrado de Margaret Mead
Cómo leer este cuento

Acurrucaos juntos. Leed uno o dos capítulos cada vez. Cuando lleguéis a las preguntas, parad y escuchad las respuestas de vuestro hijo o hija. No hay respuestas equivocadas. Margaret habría hecho exactamente lo mismo: viajó por todo el mundo para escuchar a los niños y apuntar lo que decían.

Ilustración: la pequeña Margaret en una mesa junto a una ventana soleada, escribiendo en su cuaderno mientras su abuela Martha la observa y su hermanita juega con bloques de madera sobre la alfombra.
Capítulo 1 · 1901

Una niña con un cuaderno

El 16 de diciembre de 1901 nació una niña en Filadelfia, una gran ciudad de los Estados Unidos de América. Sus padres la llamaron Margaret.

Su padre daba clases en la universidad y su madre estudiaba a las familias que habían llegado a América desde Italia para empezar una nueva vida. La familia se mudaba tan a menudo que Margaret casi no iba a la escuela. En su lugar, su abuela Martha, que había sido maestra, le enseñaba en casa.

La abuela Martha le enseñó a Margaret a mirar con atención las plantas, los animales y las personas. Su madre llevaba cuadernos sobre cómo iba creciendo Margaret, y pronto Margaret tuvo su propio cuaderno. En él apuntaba cada palabra nueva que aprendía a decir su hermanita.

Hablemos juntos

¿Qué te llama la atención de las personas de tu familia?

Si tuvieras un cuaderno para apuntar lo que observas, ¿qué escribirías primero?

Ilustración: la joven Margaret en la universidad de Nueva York, con los brazos llenos de libros, mirando un gran mapamundi cubierto de imágenes de niños y familias de muchos lugares distintos.
Capítulo 2 · 1923

Tantas maneras de vivir

Cuando Margaret se hizo mayor, fue a la universidad en Nueva York. Allí conoció a un sabio profesor llamado Franz Boas y a una profesora llamada Ruth Benedict, que se convirtió en su gran amiga. Estudiaban antropología: la ciencia que estudia a las personas y todas las maneras distintas en que viven.

Margaret aprendió algo asombroso. Todas las personas del mundo forman parte de una sola familia humana, pero crecen de maneras muy distintas. Comen comidas diferentes, cantan canciones diferentes y tienen ideas diferentes sobre lo que es educado y lo que está bien. Todo esto junto se llama cultura.

Así que Margaret lo tuvo claro. Quería viajar a lugares lejanos, conocer a los niños y a las familias que vivían allí y aprender cómo vivían.

Hablemos juntos

¿Qué come tu familia en un día especial?

¿Hay algo que tu familia haga de forma diferente a otras familias?

Ilustración: Margaret llegando a la isla de Ta‘ū en una pequeña barca, con palmeras, un mar turquesa, casas samoanas sin paredes y un grupo de niñas saludando desde la playa.
Niños leyendo juntos sobre la alfombra en Barcelona Montessori School
Hoy en BMSHello, hola, bon dia: muchos idiomas en una sola clase.
Capítulo 3 · 1925

Al otro lado del océano, hasta Samoa

En 1925, cuando tenía 23 años, Margaret emprendió un largo viaje en tren y en barco, atravesando todo el océano Pacífico, hasta las islas de Samoa.

Su profesor estaba preocupado. Era un lugar muy lejano y ella viajaría sola. Pero Margaret era valiente y ya lo había decidido.

Se fue a vivir a una pequeña isla llamada Ta‘ū, con palmeras, un mar cálido y casas sin paredes. Aprendió a hablar samoano, comía comida samoana y pasaba los días con las chicas del pueblo. Jugaba con ellas, las escuchaba y lo apuntaba todo en sus cuadernos.

Hablemos juntos

¿Cómo te sentirías si vivieras en un lugar donde nadie hablara tu idioma?

¿Qué harías para hacer nuevos amigos allí?

Ilustración: Margaret sentada en una casa samoana abierta, con el cuaderno sobre las rodillas, escuchando a un grupo de chicas que tejen esteras y ríen juntas.
Capítulo 4 · 1928

Crecer es distinto en cada lugar

Margaret había viajado a Samoa para responder a una gran pregunta: ¿crecer es difícil y tormentoso para todos los adolescentes del mundo, o depende de dónde vivas?

Las chicas que conoció parecían crecer con más calma que muchos adolescentes de América. Margaret creyó saber por qué. Nuestra manera de crecer depende mucho del mundo que nos rodea: nuestra familia, nuestro pueblo y nuestra cultura.

En 1928 escribió un libro sobre ello titulado Coming of Age in Samoa. Muchísimas personas lo leyeron, y padres y maestros se pararon a pensar de nuevo en cómo estaban educando a sus propios hijos.

Hablemos juntos

¿Qué es lo mejor de hacerse mayor?

¿Qué hacen los mayores que te rodean que te ayuda a crecer?

Ilustración: el pueblo de Pere, en Manus, con casas sobre altos pilotes de madera en una laguna turquesa, niños pequeños remando en sus propias canoas y Margaret en una terraza repartiendo papel y lápices mientras los dibujos se secan al sol.
Un alumno de primaria pintando con acuarelas en Barcelona Montessori School
Hoy en BMSDibujamos lo que vemos y lo que imaginamos.
Capítulo 5 · 1928

Los niños de la laguna

Después, Margaret navegó hasta una isla llamada Manus, cerca de Nueva Guinea. En el pueblo de Pere, las casas se alzaban sobre altas patas de madera, en medio del agua de una gran laguna azul.

Allí los niños aprendían a nadar casi en cuanto sabían andar, e incluso los más pequeños remaban en sus propias canoas.

Margaret dio a los niños algo que la mayoría nunca había tenido: papel y lápices. Dibujaron y dibujaron sin parar, y Margaret guardó montañas y montañas de dibujos. Quería entender cómo piensan los niños. Los mayores de Pere contaban muchas historias sobre espíritus, pero los niños buscaban razones prácticas: la canoa se había ido flotando porque nadie la había atado bien.

Hablemos juntos

Si alguien te diera papel y lápices por primera vez, ¿qué dibujarías?

¿Qué crees que cuentan tus dibujos sobre ti?

Ilustración: Margaret arrodillada escuchando a un niño, con su cuaderno de campo abierto al lado, lleno de bocetos y notas, un lápiz, una pequeña cámara y una flor prensada.
Alumnos de primaria observando de cerca un experimento científico en Barcelona Montessori School
Hoy en BMSMirar de cerca, como un científico.
Capítulo 6 · Cómo trabajaba Margaret

El cuaderno de campo de Margaret

Margaret trabajaba como una detective de la vida cotidiana. Fuera donde fuera, seguía los mismos pasos con mucho cuidado. Estos son los secretos de Margaret para entender a las personas:

1
Mira con atención

Fíjate en los pequeños detalles: cómo se saluda la gente, cómo come, juega y trabaja.

2
Escucha más de lo que hablas

Todo el mundo tiene una historia. Dale tiempo para contarla.

3
Apúntalo

Las notas, los dibujos y las fotos te ayudan a recordar lo que viste de verdad.

4
Aprende sus palabras

Hablar el idioma de alguien es la mejor manera de entenderle.

5
Participa

Prueba la comida, juega a sus juegos y comparte el trabajo; no te limites a mirar.

6
Diferente no es malo

Cada cultura tiene sus buenas razones. Sé curioso antes de juzgar.

7
Comparte lo que aprendes

Cuéntaselo a los demás, para que todos podamos entendernos un poco mejor.

¿Te recuerda a alguien? Maria Montessori también observaba a los niños con paciencia, como una científica, antes de decidir cómo ayudarles. En nuestras clases, las guías y los guías siguen observando a los niños y tomando notas cada día.

Hablemos juntos

¿Qué secreto de Margaret te gustaría practicar esta semana?

¿A quién podrías escuchar con mucha atención hoy?

Ilustración: una larga canoa de madera avanzando por el río Sepik junto a tres pueblos: un padre que lleva a su bebé con ternura, una mujer que vuelve de pescar con la red llena y un hombre pintando una máscara tallada.
Capítulo 7 · 1931–1933

Tres pueblos junto al río

Margaret remontó un gran río de Nueva Guinea llamado Sepik. En sus orillas vivió con tres pueblos distintos que no vivían lejos unos de otros.

Entre los arapesh, tanto los hombres como las mujeres eran dulces y cariñosos, y todos ayudaban a cuidar de los niños. Entre los mundugumor, tanto los hombres como las mujeres eran feroces y discutían enseguida. Y entre los tchambuli, las mujeres iban a pescar y a comerciar, mientras que los hombres dedicaban gran parte de su tiempo al arte, a la música y a adornarse.

Margaret se dio cuenta de que gran parte de nuestra forma de comportarnos es algo que aprendemos. Los niños pueden ser tiernos, las niñas pueden ser valientes, y cada niño y cada niña puede crecer a su manera.

Hablemos juntos

¿Alguna vez te han dicho que algo es solo para niños, o solo para niñas?

¿Qué opinas tú?

Ilustración: Margaret y su marido Gregory Bateson, un hombre muy alto, filmando con una cámara sobre un trípode, mientras una maestra de danza balinesa guía con suavidad los dedos de una niña delante de la puerta tallada de un templo.
Niños pequeños y sus guías bailando con pañuelos de colores en Barcelona Montessori School
Hoy en BMSMúsica y danza de todo el mundo.
Capítulo 8 · 1936–1939

Una cámara en Bali

El siguiente viaje de Margaret fue a la isla de Bali, con su marido Gregory Bateson, que también era antropólogo.

Esta vez, además de cuadernos, llevaron cámaras. Juntos hicieron unas 25.000 fotografías y filmaron muchas horas de la vida cotidiana: bebés en brazos, niños jugando, gente bailando, tallando y preparando sus fiestas.

En Bali, los niños aprendían a bailar mirando, y gracias a su maestro, que les colocaba con suavidad los brazos y los dedos en la posición correcta. Margaret y Gregory fueron de los primeros científicos en usar fotografías y películas para mostrar cómo aprenden los niños de las personas que les rodean.

Hablemos juntos

¿Qué has aprendido solo con mirar a otra persona?

Si tuvieras una cámara durante un día, ¿qué fotografiarías para mostrar cómo vivimos?

Ilustración: niños de muchas culturas dándose la mano en círculo alrededor de un gran globo terráqueo, mientras un pequeño grupo planta un arbolito en el centro.
Capítulo 9 · La gran idea de Margaret

Una gran familia humana.

Después de todos sus viajes, Margaret comprendió algo muy importante: no existe una única manera correcta de vivir.

En todas partes, las personas se hacen las mismas grandes preguntas. ¿Cómo cuidamos de los bebés? ¿Cómo compartimos la comida? ¿Cómo celebramos las fiestas y cómo hacemos las paces después de una pelea? Cada cultura ha encontrado sus propias respuestas.

Conocer otras culturas es un poco como mirarse en un espejo. Empezamos a ver con más claridad nuestras propias costumbres y descubrimos que podemos elegir cambiar lo que no es justo ni amable.

Margaret vivió dos guerras mundiales. Creía que las personas de países distintos podían aprender a entenderse, y que la gente corriente, trabajando unida, puede mejorar el mundo. No hace falta ser rey ni presidente para cambiar las cosas.

Estas palabras se suelen recordar como de Margaret:

«Nunca dudes de que un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos pueda cambiar el mundo; de hecho, es lo único que lo ha logrado».Palabras atribuidas a menudo a Margaret Mead

Un pequeño grupo de personas reflexivas… ¡como una clase! Cada clase que aprende a escuchar, a compartir y a acoger a todo el mundo ya está cambiando un poquito el mundo.

Hablemos juntos

¿Qué podríamos cambiar juntos en nuestra familia o en nuestra clase?

¿Qué podríamos aprender de un amigo que viene de otro país?

Ilustración: niños en una luminosa clase Montessori reunidos alrededor de un gran mapamundi, compartiendo comidas, saludos y fotos de los países de origen de sus familias.
Un alumno de Casa de Niños llevando el mapa-puzle de América del Norte en Barcelona Montessori School
Hoy en BMSEstudiamos los continentes y los pueblos del mundo.
Capítulo 10 · Hoy

El mundo entero en nuestra clase

Las ideas de Margaret siguen vivas allí donde niños de lugares distintos aprenden juntos, y también en nuestra escuela.

En BMS, nuestras familias vienen de muchos países distintos. Los niños oyen idiomas diferentes en el patio, prueban comidas de otras cocinas y celebran las fiestas de los demás.

En las clases Montessori, los niños estudian los pueblos del mundo: cómo construyen sus casas, qué comen y cómo se visten. Descubren que todos los seres humanos compartimos las mismas necesidades fundamentales, y que cada cultura las cubre a su propia y bonita manera.

Cada vez que preguntamos a un amigo: «¿Cómo lo hacéis en tu familia?», nos parecemos un poquito más a Margaret.

Probadlo en casa

  • Entrevistad a un abuelo o una abuela: ¿a qué jugaba cuando era pequeño?
  • Cocinad juntos una receta de familia y luego probad una del país de un amigo.
  • Aprended a decir «hola» y «gracias» en un idioma nuevo.
  • Llevad un cuaderno familiar de observación: escribid o dibujad algo que os haya llamado la atención cada día.

Hablemos juntos

¿Sobre qué país te gustaría aprender más?

¿Qué tiene de especial tu familia que podrías compartir en la escuela?

Ilustración: Margaret en su pequeño despacho de la torre del museo, con su larga capa y su bastón en forma de horquilla, rodeada de estanterías con libros, cestas y máscaras, mientras la pequeña Catherine dibuja a sus pies.
Una guía y niños trabajando juntos en una mesa
Hoy en BMSHacemos preguntas y descubrimos cosas juntos.
Capítulo 11 · 1939–1978

La señora del bastón

En 1939, Margaret tuvo una niña llamada Mary Catherine. La vio crecer con la misma curiosidad cariñosa que había mostrado por los niños de todo el mundo. De mayor, Catherine también se hizo escritora y antropóloga.

Durante más de cincuenta años, Margaret trabajó en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. Su despacho estaba en una pequeña torre en lo alto del museo, lleno de libros, cuadernos y tesoros de sus viajes.

Margaret se hizo famosa en toda América. Escribía en revistas, hablaba en la radio y en la televisión, y respondía a las preguntas de padres, estudiantes y políticos. La gente la reconocía enseguida: una mujer bajita con una larga capa y un bastón alto con forma de horquilla en la punta.

Hablemos juntos

Si pudieras tener un despacho en cualquier lugar, ¿dónde estaría?

¿Qué tesoros guardarías en él?

Ilustración: Margaret, ya mayor, con su capa y su bastón en forma de horquilla, diciendo adiós en una playa a un grupo de niños con cuadernos que parten hacia sus propias aventuras, con una canoa en el mar detrás.
Niños jugando juntos en el patio de la escuela
Hoy en BMSY ahora te toca a ti.
Capítulo 12 · 1978

Un mensaje para ti

Margaret siguió trabajando, viajando y escribiendo hasta que fue muy mayor. Incluso volvió varias veces a Manus para visitar a los niños que había conocido allí, que ya tenían hijos propios.

El 15 de noviembre de 1978, Margaret murió en Nueva York. Dos meses después, el presidente de los Estados Unidos le concedió la Medalla Presidencial de la Libertad, uno de los honores más importantes de su país.

En su primer libro, Margaret escribió un mensaje para los mayores que sigue siendo importante hoy:

«A los niños hay que enseñarles cómo pensar, no qué pensar».Margaret Mead, Coming of Age in Samoa, 1928

Margaret creía que cada niño y cada niña puede ser un explorador. No necesitas un barco ni una isla lejana. Puedes empezar por las personas que tienes al lado.

Hablemos juntos

¿Qué significa pensar por ti mismo?

¿A quién te gustaría conocer mejor y qué le preguntarías?

Fin…

…y el comienzo de tu propia aventura como exploradora o explorador de personas.

Para los mayores

Sigue explorando las ideas de Margaret.

Si este cuento os ha despertado la curiosidad, estos son algunos de los libros que escribió la propia Margaret Mead:

  • Coming of Age in Samoa (1928; en español, Adolescencia, sexo y cultura en Samoa): su primer libro, sobre crecer en Samoa.
  • Growing Up in New Guinea (1930): la infancia y el aprendizaje en Manus.
  • Sex and Temperament in Three Primitive Societies (1935; en español, Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas): los tres pueblos del río Sepik.
  • Blackberry Winter (1972): su propio relato de su infancia y sus primeros años.

Una nota para los mayores: el trabajo de Margaret en Samoa fue cuestionado más tarde por otros antropólogos, sobre todo por Derek Freeman en 1983, y el debate sigue abierto. La ciencia avanza gracias a este tipo de discusiones. Las palabras sobre «un pequeño grupo de ciudadanos reflexivos y comprometidos» se le atribuyen con frecuencia, pero nadie ha encontrado dónde las dijo por primera vez.

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